Los cambios drásticos en la forma espacial de las ciudades, resultado de una rápida urbanización durante las pasadas dos décadas, presentan desafíos significativos y oportunidades.

Del libro Reporte de las Ciudades del Mundo 2016

Octubre 2018


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Considerando que las nuevas composiciones territoriales juegan un papel clave en la creación de la prosperidad, existe una demanda urgente para una planeación más integrada, una planeación financiera sólida, prestación de servicios y decisiones políticas estratégicas. Estas intervenciones son necesarias si las ciudades han de ser sostenibles, incluyentes y que garanticen una alta calidad de vida para todas las personas.

Las potencialidades transformadoras del espacio urbano

Las áreas urbanas alrededor del mundo continúan extendiéndose, dando lugar a un crecimiento en ambas direcciones, vertical y horizontal.

El espacio urbano puede ser un punto de entrada estratégico para impulsar el desarrollo sostenible. Sin embargo, esto requiere de una planeación urbana y de un diseño innovadores y reactivos, que utilicen la concentración, minimicen las necesidades de transporte y los costos de la prestación de servicios, que optimicen el uso del suelo, que mejoren la movilidad y el espacio para actividades cívicas y económicas y que provean áreas para la recreación e interacción cultural y social, a fin de enriquecer la calidad de vida.

Al adoptar leyes y reglamentos relevantes, los urbanistas están retomando el uso compacto y mixto del suelo de la ciudad, reafirmando los conceptos de planeación urbana que abordan los nuevos retos y realidades de esa magnitud, con la movilidad en toda la región urbana y las demandas de infraestructura.

La necesidad de pasar de intervenciones sectoriales a una planeación urbana estratégica y a plataformas políticas urbanas, es crucial en el cambio de las formas urbanas. Por ejemplo, la planeación del transporte a menudo se separaba de la planeación del uso del suelo y esta división sectorial ha causado un desperdicio de inversiones junto con consecuencias negativas de largo plazo para una serie de cuestiones que incluyen el desarrollo residencial, los desplazamientos y el consumo energético. Sin embargo, el tránsito y la integración del uso del suelo, son de los medios más prometedores de revertir la tendencia de la expansión de la dependencia del automóvil, colocando a las ciudades en el camino de la sostenibilidad.

Los urbanistas han reconocido la necesidad de moverse hacia ciudades orientadas a una mayor concentración, uso mixto del suelo, que sean incluyentes, peatonales, con transporte público y uso de bicicletas.

A pesar de los cambios en la planificación de la ciudad, donde las estrategias de ciudad compacta y densa son la corriente principal en la práctica urbana, el mercado se ha resistido a tales abordajes y la preferencia de los consumidores se ha empeñado en territorios de baja densidad residencial.

Los desarrolladores de los suburbios continuan subdividiendo el suelo y construyendo vivienda, creando a menudo comunidades de propósito único. Los nuevos urbanistas han criticado los patrones físicos de desarrollo de los suburbios y las subdivisiones que son dependientes del automóvil que separan centros comerciales, lugares de trabajo y residenciales usando autopistas y arterias viales.

Las presiones que continúan impulsando la forma física de muchas ciudades, a pesar de tener las mejores intenciones de planeación, presentan retos que necesitan estar en primer plano de cualquier discusión sobre los objetivos para el desarrollo sostenible de las ciudades.

Algunos temas pertinentes, que sugieren la necesidad de repensar los antiguos modelos de urbanización y abordarlos urgentemente, incluyen:

  • El conflicto de jurisdicciones entre ciudades, poblados y áreas peri-urbanas circundantes, en donde las autoridades compiten entre ellas para atraer el desarrollo suburbano;
  • El costo real para la economía y la sociedad de fraccionar el uso del suelo y el desarrollo espacial dependiendo del automóvil; y
  • Cómo presentar alternativas razonables para acomodar a los 2.5 mil millones adicionales de personas que viviría en ciudades para 2050.

Esto va a depender en gran medida de la habilidad de los gobiernos locales para superar la fragmentación en las instituciones políticas locales y de una legislación más coherente, así como de un marco de gobernanza que aborde las complejidades urbanas diseminadas en diferentes fronteras administrativas.

Conoce el poder transformador de la urbanización

La Nueva Agenda Urbana, el cambio transformador

81. Reconocemos que para aplicar los compromisos de transformación establecidos en la Nueva Agenda Urbana harán falta marcos normativos propicios en los planos nacional, subnacional y local, integrados por la planificación y la gestión participativas del desarrollo espacial urbano, y medios de ejecución eficaces, complementados mediante la cooperación internacional.

 

 

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